No hubo más remedio que llamar a las autoridades; había que ponerle un alto a los abusos de ese animal. A pesar de todo, no demostró una reacción en particular. Le quise gritar: “¡idiota, ¿no tienes corazón? —Sonreía Samuel. Disfruté del tranquilo viaje en la carretera. —Mi amiga Lily. Arya lo miraba atenta a correr en el momento en que él siquiera realizara un paso hacia ella. Los únicos lugares a donde salía era al supermercado, centro comercial y tiendas de ropa. Elly me ordenó atacarlo a los ojos con flechas eléctricas. Morgan se había alertado. —En el refrigerador —le informé y fue por ella. —¡Eh! A las cinco llamé un taxi y salí camino al centro comercial. Estábamos en un lugar tan bonito, siendo víctimas del espectáculo montado por Lindsay y su marioneta de marido. —¿Un festival? —Me sonrió. —Lo único que deseo es volver a probar tus labios —admitió y me puse nerviosa. —Todos vienen al festival —me contó—. Lily, ¿dónde estás? —Lucía de malhumor. Arthur negó participar en la loquera. —Se fue a sentar en el sofá. —Por favor, no me rechaces —rogó. Cielos, me puso algo nerviosa cuando cambió su tono desde que pronunció “pana”. Tampoco saber que si salgo, existe la posibilidad de ser asaltado. —Ni idea. A las siete y media, tomé un taxi. Informó que, gracias a que Arya seguía siendo menor de edad, podíamos aplicar a unos cuantos seguros médicos. ¿En serio me creíste un cobarde, cómo para cometer la niñada de ir a la policía? Algunas de las recetas que puedes preparar con la Leche evaporada IDEAL® son: … Sin dudas alguien que me odia... pero ¿quién? Es que tengo que llamar a mi papá a eso de las once y siempre me pide que le ponga a mi tía. —Si te sientes aburrido, podemos regresar al festival. Me hizo sentir mal que yo, compartiendo tanto con él, nunca se me cruzó por la mente que tanto afán podría afectarle la salud. No se vaya a enamorar, mucho menos de un cualquiera. En una esquina de su monitor, visualicé una ventana de donde se veía a alguien hablar. Mala suerte para él porque el amante de su esposa es un musculoso de mal carácter. —¿Según tú debería estar muerta? Durante la participación de Smashers, estuvimos serios mientras los demás gritaban como locos con cada truco que lograban. Al cruzarle a Juliana, colisionó contra ella un poco de lado y continuó. —se preguntó curiosa. Bookmark. Él se impresionó de encontrarme ahí—. Yo igual lo miraba hasta que me percaté que terminaría colisionando con la camioneta que tenía al frente y, que había disminuido su velocidad porque se colocó en la cola del semáforo. Si ya no consigue ser feliz a mi lado, quién soy para retenerla. El chico a su lado, miró medio extraño, y los de Darkasfuk ocultaron las cosas de un segundo a otro. 27 minutes ago. Fui a abrir la ventana para que se refrescara un poco. —¿Ahora solo queda limpiar el primer nivel? Los chicos se preocuparon, pero les pedí que por favor no gastáramos una palabra en él. Él no solo se parecía en el físico a Arthur, había heredado la voluntad de luchar contra cualquier adversidad para lograr sus metas. Te he advertido mil veces que no juegues así conmigo. Ya no sé que hacer con ella. —No, el empleo es uno de cuatro horas por las noches. Era similar al que utilizaba en el sexto nivel. Era eso de cuando me llevó a mi apartamento e intentó besarme. —Aw, no sabía que esa Lindsay era tan rica. ¿De qué murió? Si quieres te paso su número. —Como que no te lucen las de suelas delgadas —opinó. —Suena apetitoso. Lucía agotado. Ella buscó su teléfono y ordenó la pizza. ¡Voy a vivir mi vida! Miré como se acercaba por un costado del refrigerador—. —Se fue a la equis. En los últimos diez años, había salido con una cantidad incontable. —Tía estaba impresionada. Elly hizo que se formara un muro de fuego, que rodeó toda la zona desde el inicio del bosque. Fui a las fotografías. Al acercarnos, vimos que disfrutaba la repetición de un campeonato de patinetas. No vayas si no quieres ir. —Le escuché preguntarme. —Tengo hambre... —me quejé. Era de un tamaño perfecto para mí. Bueno, te llamé porque quería celebrarlo invitándote a salir mañana. —Ajá, ya verás... —Estuvo pensativo—. ¡Este señor debe ser millonario! Yo corrí al armario del conserje. Se dijo a sí misma que solo eran unos minutos, que simplemente lo tolerara. Sin embargo, y a pesar de como me haces sentir, mi orgullo me prohibe aceptar. Percy doce. —¿Es tu jefe incapaz de comprender el estrés que sufres? —¿Sabes qué es bueno para curar este malestar? Me impresionaron sus trucos, y fluidez cuando fueron de un lugar a otro. Una esfera llameante fue formándose y creciendo. En pocos minutos, entramos en la carretera. —¿Qué? El jueves regresó al parque para practicar para el campeonato. Mientras caminaba, veía la multitud entrando y saliendo. Ese imbécil solo es “bueno” cuando la situación le favorece. Algo en mí me dijo que, así como Arya, actuaba correspondiendo a su papel de emo. —Tuve esa idea y le pedí tres pedazos a los cocineros. Sirvió soda para ambos. —gruñó y se limpió las lágrimas.—Vamos a recoger mis cosas, Ethan. He sido el campeón en los últimos tres años. Esa sensación tan agradable, que me hacía querer convertirme en viento e irme a las montañas. Algo que me desagradaba eran sus cortas respuestas. —¿Ese estúpido se encuentra bien? —O mejor, la subirás a tus redes sociales para que enloquezcas a tus seguidoras. © Cookie Studio/ Adobe Stock. —Toma. El Halcón fue desde la última, colocándole una medalla en el cuello a cada participante. Se rio a carcajadas. —la enfrentó—. —Fue lo primero que se me vino a la mente. Respiré por unos segundos para recuperar el aliento antes de retomar la llamada. —Me reí—. —Ay, rayos. Que básicamente significa que hago lo que se me dé la gana. Puedo prestarles hasta trescientos dólares. Coloqué las bolsas en el suelo y le pasé el teléfono. En su muñeca izquierda vestía un reloj que lucía barato; tenía una pantalla digital. En ese mismo instante, quien cantaba en la canción lanzó un gran grito. Si no fuera porque tengo las manos ocupadas, te regalara un cálido abrazo. —Gracias. —Mi hija, ¿te aprendiste lo que estudiabas? —¿No crees qué me gané algo, Señorita? —Algo me decía que venías del Norte. Tía casi se desmayó de tanta dulzura. Cuando hicimos la pequeña fila vip, a cada uno nos entregaron gafas de realidad aumentada. Precio … Él tan solo se reía. Eso siempre me ha caído mal de nuestras familias. —Ah... qué loco. —Reía—. —Me detuve totalmente asombrada. Esperamos nuestro turno. Para evadir cualquier futura charla conmigo, extrajo su teléfono y se puso a revisar una red social. El hombre que tecleaba, ni siquiera tuvo la gentileza de levantar su mirada. Teníamos un gran escándalo; incluso dos niños correteaban y saltaban de una mesa a otra. —Uy, ¿y si me muerde? —Les pidió y ellas se rieron. En el gris vas a introducir la basura, en el azul el reciclaje. —Tuve la idea de hacer autostop para los que aún salían, pero o nos ignoraban o iban repletos. —Y yo me he encontrado esta semana súper larga. —Horrible —confesaba moderadamente para no molestar a su compañero—. Los paramédicos lo entraron en la ambulancia. En ese instante, él me miró y me puse nerviosa. —Arthur... me siento muy incómoda. Tomamos asiento en un banco donde atrás tenía hermosos arreglos florales. Sentí cuando se detuvo tras llegar a nuestro lado, y algo nerviosa, volteé a mirar. —dije contenta. —refunfuñé. Cuando esperaba cierta hora emocionada, era cuando al reloj le daba la gana de avanzar lo más lento posible. Hasta fuentes en donde estatuas de ángeles con gatos, dejaban caer agua de varias jarras. Crearon docenas de videojuegos y hasta una línea de ropa a su nombre. —Por favor, no me trates así... —Es que no quiero saber de ti, y mucho menos de tu versión borracha. Él es alto, inteligente, se preocupa por quienes quiere y tiene una agradable sonrisa. —Lindsay se nos acercó—. —La sujetó por una mano para forzarla a ponerse de pie e irse con él. ¡Activar armamento! Nos detuvimos al llegar al frente de esa puerta. —Se parece mucho a su tío. —le gritó. Si te entregó su tarjeta fue por algo. —Está bien. Gabino estaba orgulloso de ella y hasta le pidió el honor de ser su fanático número uno. El apartamento en si está muy limpio,cama matrimonio muy cómoda,ropa de cama y toallas impecables y con cambio a los 3 días ,dispone de pequeña cocina de gas,microondas y nevera,menaje de cocina,cafetera,tostadora,tiene el café,filtros,azúcar,té y leche en polvo,sal,pimienta,champú,gel de baño,acondicionador ,leche corporal,pasta de dientes (tamaño familiar todos,nada de nuestra frascos de 300/500 ml),sofá cama para dos personas ,suelo madera,limpio y reformado,wifi que funciona correctamente,tv,plancha, secador y aparato de aire frío y caliente. ¿Ese odioso es Arthur Diesel? Se detuvo en una luz roja. El inmenso e intimidante cocodrilo llegó, deteniéndose ante el muro de fuego. Tenía un poco de barba bien cuidada. ¿Estás segura? —Arya está grave. —Gracias, Lily. —Estaba deslumbrada. —Por suerte estaba en su cuna cuando todo sucedió. —No sé... ¿tú qué opinas? —Es que ellos son dioses en el deporte —dijo Ethan. —¡Uf, qué fastidio! —¡Mira, Julio! Él sabe que no puedo verlo hasta que mi marido se vaya de viaje. Una palabra de apoyo, lo que fuera. Al final reunieron ciento quince puntos. —Perfecto. —¡¿De qué demonios me hablas?! Eran unos brutos. Pensé que hoy sería el día más especial, pero todos se encargaron de hacerme entender que solo soy una intrusa. Lo que más llamaba a la atención, eran tres enormes castillos. Solo fíjate donde los empleados hayan dejado marcadas las manos, o donde haya mucho polvo. —¡Me siento orgulloso de ti! Yo lamía mi helado; el de coco estaba exquisito. Estábamos llamando demasiado la atención. El jueves Eris apareció en nuestro territorio con camisetas de su pandilla, exigiendo que debíamos vestirlas para el campeonato. —¡A qué no vuelvo nunca más! Descuida, convertiré esta zona en un consultorio. Otra colorida carroza era sobre una niña de cabello morado que se había perdido en un mundo de golosinas. Por eso tuve la imprudencia de invitarte al apartamento. —¿En qué nivel está el cine? Nos miramos preocupados tras tomar asiento. Él se acercaba a los cincuenta años de edad. Nunca tuve el sueño de ir porque era bastante costoso: el viaje, hotel y las boletas. Si haces clic en Supermercados en la pestaña categorías, hallarás tiendas similares a Metro. El saludo al sol es una secuencia de doce posiciones realizadas como un solo ejercicio continuo. O a él, ¿era tan complicado mostrarle el historial de llamadas y que ella comprobara que en realidad sí era su prima? —Pues intenta mantenerse positiva, pero aun así se le nota la depresión. El camino derecho era el colorido; decorado con arcos que iban de un color a otro y se expandían hasta donde alcanzaba la vista. Realicé la fila y entré tras entregar mi boleta. —Comprendo. —Uy, qué complicado es esto. Siendo honesta, su amabilidad me tenía incómoda. Lefen sonreía con confianza. —Hmm, son bestias dóciles —respondí intentando ocultar mis nervios. Ahí conocí su edad, tenía cincuenta y nueve años. Transcurrieron las horas. —¡¿Cómo que cara de tonto?! —¡Buenas noches, Lily bonita! Él enseguida me miró con su sonrisa. Comenzó a emanar luz por todo su cuerpo y se hizo tan potente que miramos a otro lado. —Me abrazó—. Solo estaba cumpliéndole un capricho a su esposa. —Sí, pero ahorita se le mete la maña de las demás. Fue sencillo. Vivíamos huyendo de la policía y agentes de protección infantil porque estaban tras nuestro paso para separarnos y llevarnos a vivir con desconocidos. La habitación de Arya era la equivalente a la mía. —Rayos... —Ethan se sentó a mi lado tras suspirar—. La encontramos peor que nunca de la fiebre, ni abría los ojos de tanto que le dolía la cabeza. Perdona mi atrevimiento. Ya no recogerás una basura más —aseguró con firmeza. Entramos en una extensa y ancha calle donde casi no había vehículos. —¿Para qué es bueno este cara de tonto? Me detuve curiosa al percatarme que el señor tenía ahí un pequeño cerdo. Lo primero que llamó mi atención, fue la gran pantalla que llegaba de un extremo de la pared al otro. Tomé un suspiro profundo y contesté. Entramos en un vecindario de mansiones. —¿Quieres probarla? —Entiendo que te propongo algo inaudito, pero no permitiremos ser humillados en el proceso. —Se emocionó Kevin. Me presenté ante ellos sin siquiera atreverme a ofrecerles un apretón de manos. Prefirió no contestarle para que la situación no siguiera escalando. Fue a buscar unas cosas, y salió por la puerta del kiosco que quedaba en la parte trasera. —No relajes. Sus amigos me observaron. Yo toda sorprendida le pregunté a Ethan si era que uno de ellos era cantante o algo, porque las chicas chillaban demasiado. Bebió un poco y concentró su atención en teclear. Cruzamos por una zona del parque donde había un acto de payasos sobre una colorida tarima. —Ella un día le propuso tener una relación abierta. ¿Qué hicieron? Al ser tan delgado, se le notaban sus músculos abdominales. Era blanca con las letras en dorado. Cuando salimos a la fiesta, recordé que había olvidado la gorra en la cocina. —¿Te agradó mi familia? Guau... —¿Me explicas quiénes son? This document was uploaded by user and they confirmed that they have the permission to share it. Arya estaba distraída con el teléfono. Ni el estrés es motivación para irse temprano. —Volteé y nos saludamos con un apretón de manos. La mermelada de piña me obligaba a detenerme a apreciar su sabor. —Qué terrible. —El ganador del individual recibirá la increíble suma de cincuenta mil dólares. Eso nos inquietó a todos. Él piensa que esos quinientos empleos valen más que los animales que morirán o serán desplazados. Le dolió a Juliana. Su musculatura estrechaba la camiseta. —Owain levantó ambas manos hacia el cielo. —Luis, ¿alguna vez has entrado en la oficina de Arthur con él ahí? —¡A ella! Como Anastasia miraba por encima a Arya y como Eris aprovecharía la ocasión para llevarse toda la gloria. —Le sentí que le cayó mal saber eso. Y ¡cielos! —¿Con quién? —¿Viste cómo se comportó? Quien puso la orden hacia mi marido, fue un hombre. —Bu, buenas tardes, Arthur... —Mis nervios no me permitieron ni intentar abrazarlo. Ethan enseguida me pidió ponerme de pie para ir a visitar a los chicos. Estos son algunos ejemplos de otras ofertas similares: Mezcla lactea ideal amanecer lata 390 g, Mezcla lactea ideal amanecer lata 390 g y Sixpack mezcla láctea ideal cremosita lata 390g. Bueno, ¿por qué te atrae ese tipo de películas? ¿Sabes a qué me refiero? Al lado del centro comercial, había un gran edificio utilizado exclusivamente como estacionamiento. Ambos nos saludaron con choques de puños. Para más información visita el sitio web de Metro. —Esa estúpida... —Aún sentía su mano de tan fuerte que me apretó el antebrazo—. Las únicas cosas que dejaban en claro que era falso, era que si te removías las gafas, Elly, los pajaritos y mariposas, desaparecían. Luego él creó una esfera llameante y quemó a un grupo de tres. —¡No puede ser! —Ya, prometo que no se me va a olvidar. Pero como no estaba de humor para presionarlo, salí a buscar un vaso de agua fría en la cafetería. —Compra todo lo que necesites. Siempre fue mi sueño graduarme y conseguir un buen empleo para brindarle todo lo que no pude. Transcurrió el tiempo de receso. Fuimos en esa dirección y nos desmontamos. —Notó las bolsas—. —Sí, descuida. —dijo Arthur y miré hacia ellos. Anastasia sonrió al ver todo el cariño que recibió, y regresó a la plataforma. —les gruñó un policía, molestó porque una se le pegó a él. —¿Te gustó Carolina del Norte? Di varios pasos con el plan de ir hacia la primera que me invitara. La amenaza que se mantenía vigente era sobre “hacer algo bonito” con mi relación con Arthur. —Me lo pasó tras suspirar aliviado. Él se retiró a los tres segundos. ¿Menos publicidad y más ofertas? Intenté tomar, pero como estaba muy caliente, la coloqué sobre la mesa. Que sepa que siempre podré protegerla. Se quejó de dolor de cabeza. —Me preocupé, pero antes de que fuera a correr hacia él, Arya me sujetó por el antebrazo. Casi al minuto, vi a alguien entrar al pasillo caminando despacio como si no supiera a donde debía ir. —Señor, se equivoca. —Solo espera... —me decía uno—. Muchos miraron en esa dirección. —Una que no requiera mucha actividad física, por favor. Miré de reojo su monitor y me percaté que escribía un correo electrónico. —Oye, dile que se mueva. Owain de un grito, comenzó a correr hacia nosotros. —Daré lo mejor de mí. Él te presentará a su familia. Sostenía una con un plato de arroz con frijoles, otro pequeño de verduras y un vaso de jugo de naranja. Me miró de arriba a abajo y los nervios me congelaron. La tarde estaba hermosa y refrescante. —La coloqué sobre el escritorio. Lo llevaban con prisa, como si temieran a que perdiera la vida en cualquier momento. Problems to enter the flat with coded door. —Sí puedes, me aburro mucho aquí. —Por favor, serías tan amable de sacarme de este lugar. Dejé a tía cortando las telas a medida para empezar a confeccionar las cortinas. Ella misma se metió en medio del océano. Me imagino tus redes sociales, repletas de chicas babeando. Ahorrar cuarenta y utilizar el resto para gastos de transporte y cualquier cosa que necesitara. —¿Tú quien eres? Me informó que Gabino continuaba en cuidados intensivos. —Mi oficio es darte direcciones y explicarte las atracciones. Fui recibida por Juliana. Yo agarré el vaso y bebí un poco de agua. No fui yo, te lo juro. Mientras más se acercaba, más me percataba de como no me quitaba los ojos de encima. Soy la nueva empleada de limpieza. —Él es como tu Tarzan —dijo su amiga y se rieron. Me quedé observando las deslumbrantes luces de los edificios del centro de la ciudad. —Está bien, los veinticinco mil dólares se irán al bolsillo de Arya. —Arthur se sintió indignado—. —Me miró el chico de al lado. Su gran temor era que por uno de ellos, llegaría el día en que le diera la espalda. Aquí no te causará pena. —Samuel se le acercó al gordito en búsqueda de soda. —Arya... ¿puedo darte mi opinión sobre el asunto de Juliana? Lo abrí, por dentro era dorado y tenía dos bolsillos. —Perdona lo grosero que fue mi hermano. Vestía sacos de una talla mayor para ocultarla. A él le encantaba exhibir fotografías de majestuosos leones al lado de las suyas. Volteó a mirarme. —¡Yay! —Y ¿qué podría ser? El joven que atendía como recepcionista de la sala de espera, nos pidió que nos acercáramos. Tía se había ido a trabajar. De edad se acercaba a los sesenta. Iremos al otro edificio —me informó. Nos emocionamos cuando regresó el Halcón, animando a que comenzaría el segundo encuentro que tanto esperábamos. Quiero una con flechas. ¿Me odias, cierto? —Me agrada que a pesar de todo, hayamos decidido intentarlo. —Ese trabajo me lo está volviendo loco. Ese bolso lucirá glamuroso hasta con ropa anticuada, así que por eso no te preocupes. Transcurrieron los minutos. —Deseaba contemplar tu rostro. —¡Aléjate! Observé a unos cuantos en sillas de ruedas. —¡Querida, ¿dónde es que te metes?! Tenis y bolso blancos. Casi no tenía botones. Cuando te fui a arruinar la boda, solo quería evitar que te amarraras a una vida de sufrimientos. La gran final se celebra diferente a los otros enfrentamientos. Ese tenía una estatura de por lo menos ciento setenta y dos centímetros. ¿Cuál es la tuya? —¿No les tiene harto ese género musical? —Recogía las bolsas—. Y Juliana, al estar molesta, ni siquiera la llamó. —Si fuera real, hace rato estuviera descansando sobre la grama. Su amigo se paró avergonzado y me acompañó a las puertas. Mientras comía un bocadillo de verduras, me percaté que una sirvienta salió alterada y con prisa de la mansión. Cuando estaban lejos, Ethan se rio un poco. La creó y se volvió a sentar con los brazos cruzados. Explicó que Smashers pasaría a la segunda ronda del lado ganador. —Solo mírate, estás pálida como si esa persona te fuese a secuestrar o asesinar. Eris enfatizó que solo se concentraran en los trucos que más conocían. Muchas personas salían y entraban en las diferentes tiendas. Observé como bailaban. —No te preocupes, Nicolás. El otro era alto con grandes brazos; testimonio de sus años en el gimnasio. Se te olvidó completamente que eres odioso. Como escogimos una dificultad descabellada, el empleado agregó a nuestro equipo una asistente virtual, conocida como uno de los personajes más poderosos de esa saga. Encima de ella a la derecha, se encontraba en grande el nombre del local. —le pregunté. Comencé a escuchar una motocicleta acercarse desde atrás. —No. Al acercármele con la intención de husmear, descubrí que leía un artículo sobre la tienda de juguetes. Abrí la puerta y lo encontré como siempre. Juliana se disculpó con nosotras. —Ni pienses en la locura de escapar de la clínica —le advertí. ¿A dónde piensas invitarme? Vi en el teléfono que faltaban dos minutos para las una. —Se detuvo a enfrentarlo con su molesta mirada. —Ven a obstaculizarlo por mí —le ordené. —Ay no, mamá, qué mal. Me encuentro cautivador a Nubes y estrellas. —Sírveme otro vaso, qué hay que celebrar. —Entramos en la mansión entre la multitud. —¡Eh! —Bonito nombre, Lily. Owain abanicó su espada y, los siete minotauros que iban a atacarlo, salieron volando; el más cercano fue cortado en dos. Eso enloqueció al público y comentaristas. Ese se giraba completamente sobre su eje. Pero fue quien me mostró el valor de ser yo misma, de sonreír sin temor a que dirán los demás. El señor de la camioneta se desmontó gritándole insultos. —¿Te interesa? —Entonces, ¿qué haremos con la situación de Nicolás? Acomodé el bolso Guxxi a mi lado y hasta pensé ponerle un cinturón de tan preciado que era. Había una de un gran barco pirata donde los tripulantes eran versiones cómicas de famosos cantantes. Ustedes en verdad están locos. Si me halagaba, me iba a sentir en las nubes por el resto de la tarde, pero si le daba igual, me iba a sentir decepcionada. —Ah, y ¿de cuál país eres del Caribe? —Vamos a donde quieras ir, yo solo te acompañaré. —Lo escuché gruñir. —Estaba incrédulo. ¿Acabo de entrar en un sueño? Ahora mira la situación en la que estás metida. Por lo que me tomé la libertad de entrar. —Juliana, descuida —le alentó el vecino—. Te demostraré que al final, nunca pasarás de ser una cualquiera para él. ¡Tu turno! Es que la evidencia estaba a sus narices. —Arya... —Esperaba a que dijera algo antes de marcharse. Kevin, el chofer y yo, mirábamos súper impresionados. No supe ni como reaccionar. —¿Cuántos minutos piensas que sobreviviremos? —Gracias. Era idéntico al de tía; una sala de estar que terminaba en la cocina, un pasillo con dos habitaciones y un baño. Mi comportamiento llamó su atención. En Metro hallarás una gran variedad de productos, además de Mezcla Lactea Ideal Amanecer x 395g. A esa hora, disfrutábamos de una agradable sombra porque el cielo se había nublado. No iba a cometer la falta de corazón de pedirle a tía. —Ethan y Arya se impactaron. Disminuí el ritmo de mis pasos para hablar en privado. Había salido cargando al bebé y sosteniendo su bolso. —No, por favor... —Recordé que los detestaba porque mi hermano me había puesto como cien. —Vamos, ve a ver gorras, quizás una te agrade. —Samuel tomó otra dona, se levantó y sujetó el termo. No sé cómo fui tan torpe. Lily, ¿qué estudias? Busqué un vaso y me acerqué al grifo del fregadero para tomar un poco de agua. Claim your listing for free to respond to reviews, update your profile and much more. Llegó nuestro turno. —¿Qué sabes sobre el amor? Se veía con una calidad impecable. —Le dejé en claro. Las paredes estaban decoradas con pósteres de patinadores. Me contestó asintiendo con la cabeza. Algunos intentaron consolarme, preguntándome el porqué me trataron así, pero proseguí sin siquiera mirarlos al rostro. —Necesitaba comprobar si en verdad valía la pena interesarme en ti. Comparar. Voy a revisar unos asuntos en el primer nivel y me iré. —¡No puede ser! ¿Qué eso no es un pasatiempo de hombres? Rosario estuvo un poco lento en el tercer minuto porque los trucos que había realizado le costaron mucha energía. Esferas amarillas se formaron en ella y luego se precipitaron hacia nosotros. —Está peor que nunca —le comunicaba—. Los colocó sobre la mesa. El bullicio en el parque no tenía fin. —Quizás. —Qué asco. Habla mañana con tu jefe para que me entre a trabajar. Era más grande que la mitad de un campo de fútbol americano, o alrededor de setenta metros. —Oh guau... ¿ya no soy invisible? —¡Entremos al castillo! —Por supuesto, Querida. —Ya sabes, la del martillo, vamos que quiero jugar. Terminamos el quinto nivel, fuimos a tirar la basura y luego comenzamos a trabajar en el cuarto. —¡Ay, ya cállate! Comprendió con mi mirada que no disfrutaba ni un poquito su compañía. Capítulo once: Campeonato Era sábado seis de abril; seis días después de la tarde en el parque de atracciones de Wisney. Cuando miré, vi que su familia ya venía hacia nosotros. —Qué bonita tarde, señorita. Arya al presenciar eso, cerró sus ojos y apretó sus puños. Bueno, ¿qué haces aquí a esta hora? Hubiera entablado una conversación como excusa. ¿Dónde están las cervezas? Qué barbaridad... —Hasta Rosario quedó asombrado. Solo tenía ese enfoque de que necesitaba ser el mejor, que me odiaría si no mantenía el puesto número uno en las clases. —Lily, qué preciosa estás —me saludó con un abrazo—. Yo seré tu asistente. —Se sentía avergonzada. Me encanta la textura y color de tu cabello. Pero no puedo, no tengo el valor para sermonearla. —Es, está bien. Alcanzó su bolsillo y extrajo una tarjeta de contacto. —Llegó con la buena noticia. Ella se había motivado a confeccionar nuevas cortinas. En el brazo derecho, tenía un gran tatuaje de un dragón que se extendía desde la muñeca hasta el hombro. Yo la llamo en unas horas para avisarle que llegaste con bien. —Santo cielo. Por ejemplo, llegué a contar que el miércoles fumó hasta cuatro cigarrillos tras llegar del trabajo. Las demás del lado perdedor porque perdieron un enfrentamiento y, si perdían otro, estarían fuera del campeonato. El mayor requisito es recibir a los visitantes con una sonrisa, algo que nunca dejas de hacer —dijo y nos reímos—. Cada escena se alejaba de la otra mientras la pantalla oscurecía. —¡Buenos días, mamá! ¿Tan imposible era gritarse que nada ocurría? No resistía la manera en que me miraba, ni el calor de su palma. Seguro vive en una mansión repleta de automóviles deportivos. —No. Transcurrían los minutos. —Lily, ve dúchate antes que los vecinos se gasten el agua caliente. —De eso, a eso me refería. —¿Cómo estás? Llamé un taxi y me fui al apartamento. A nadie le gusta enfermarse. —¡¡El nombre de su marido es Bartolomé, no ese tan asqueroso que mencionó!! Cuando él venía medio molesto hacia el banco donde estaba sentada, pensé preguntarle sonriendo si se divirtió mucho en el camino colorido. Vi un envase de yogur de fresa con su cuchara plástica. Extrajo un billete de cinco dólares y lo colocó sobre el mostrador. Por favor, apóyalo. A Arya le encantó. —Reía. Teníamos la victoria tan cerca, pero esos malnacidos no se cansan de ganar. —Lo despedí con un beso en la mejilla. Capítulo diez: ¿Somos estúpidos? y Polvo 120g. —¡Qué yo no tengo nada que ver con ella! —le pregunté. Ella jugaba con una muñeca de trapo. Apenas sé los números ordinales hasta el décimo noveno. —Sí. Ni su madre lo iba a reconocer de la tremenda paliza que le iba a propinar. —No puede ser... —se apenó Percy. Mientras caminaba por ese pasillo, avisté la puerta abierta de su apartamento y al lado a un vecino que esperaba preocupado. Me encontraba frente a mi compañero de trabajo. —Pero lo quiero. A los pocos minutos, los dos cocineros salieron cargando el pastel. —Me detuve frente a la entrada del cubículo. Ven, muéstrame tu grandioso poder. —¡Tienes la cara igual! Me causó timidez, y amablemente rechacé mintiendo que había cenado antes de abordar. —¡Tía! —¡Yo le dije al bruto de mi marido que todavía era muy joven para quedar embarazada! —lo pensé. No me hagas enojar tan temprano —le regañó. —Hmm... son idénticas. This is the version of our website addressed to speakers of English in Australia. —Reí—. —¡Mi vestido de princesa! Luego él abrió el estuche y extrajo un rollo de venda médica. —¡Salvaje estúpido! —Mejor decidió acercarse a la mesa y se llevó una paleta roja a la boca. En verdad aprecio su gentileza. En la adolescencia, nunca creí estar más equivocada. Me ha hecho sentir bienvenida. Luis se encargaba del tercer y segundo nivel, pero ese nunca dejó de actuar nervioso cuando me tuvo cerca. Joven y estúpido suena a que será comedia romántica. Oferta Mezcla Láctea Ideal Amanecer 24 x 395g actual del folleto de Metro. —Salí y cerré la puerta. Lo paralizó los segundos necesarios para que Owain creara una buena esfera llameante. Bueno, de aquí no te vas sin bailar hasta la última gota. A Smashers le sonaron las trompetas y del techo cayó confeti. Entiendo que su actitud de bravucona espanta a cualquiera, pero necesita de alguien que le muestre lo que evita ver. Los chicos se preocuparon mucho. —Ah... bueno, ese lugar es chulísimo. Mientras caminábamos en los relucientes pasillos, avisté una sección de cosméticos. Kevin decía que hasta el próximo año no entraría en la universidad. Quien parecía el héroe, enseguida se montó en su caballo blanco para perseguirlo. Estuve limpiando el apartamento para que se alegre cuando regrese del trabajo. Su amabilidad y vocecita, te hacen sentir mal negarle algo. —Por supuesto. ISBN: 9781097187423 ¡No sé de cuál enamorarme! —Es mi vecina, se llama Lily. —Ho, hola... Soy Luis. Las mato y siempre aparecen. Lo primero que realicé, fue rápidamente irme a esconder detrás del extremo derecho del sofá. Mientras me lo lavaba, me masajeaba el craneo de una manera que lo hizo sentir placentero. Se trataba de ella, Lindsay Monroe. Actúa así porque está en su fase de oscura emocional. —Tu música de Heavy Metal. En verdad nos detesta. Me sentía súper incómoda, pero mi temor hacia ella no me permitió gritarle ni una palabra. —No sé cómo rayos se apretó tanto. Enseguida se puso de pie y se quedó mirándome como si algo le preocupara. —Buenos días, Lily —me saludó. Luego observó raramente su vestimenta oscura y maquillaje de los ojos—. —Se impresionó—. ¿Tus padres no te dieron un nombre latino? —El recomendado por el farmacéutico del vecindario. Gabino estaba inconsciente. —lo saludé animada. —Hmm... débil. —Se veía atractivo. Mi madre me atendió con mucha atención. También lucía agotado como si hubiera llegado caminando con prisa. De apariencia lo encontré normal. Terminó de retocar su labial mate color rosa, y abrió una aplicación en su computadora; trabajaba en el departamento de diseño de empaques de juguetes para niñas. Tan precioso que no paraba de admirarlo. —Casi perdí el aliento. —Y tú, Tonto —llamaba la atención de mi hermano porque en ningún momento miró la pantalla—. —se preguntó sin dejarse impresionar—. —Gracias, tía. A pesar de su caída, lo hizo fenomenal —aseguró Ethan. —Ella vivirá un tiempo conmigo —le contó tía. —grité desde que lo contestó. Lentamente, acercaba su cara a la mía. —A pesar de todo me puse algo nerviosa. No, pero qué decente. Había una multitud increíble. Me acerqué intrigada a analizar uno oscuro donde una chica rubia con alas como si fuera un ángel, le ayudaba a ponerse de pie a otra que tenía su rostro cubierto por su cabello naranja; lucía muy delgada y debilitada. Y tú, ¿tienes sueños? —Sí, no te preocupes por mí. —¿Cómo vas a eliminarlos con esa cosa tan pequeña? Pues resulta que ese marido le colocó un rastreador de localización en el teléfono y, esta mañana tras desbordar del avión, vino directo hacia acá y los enfrentó. Lindsay entró muy preocupada a la mansión. Vine a vivir un tiempo con una tía. Se removió las gafas. Eso hizo que se me calentara la sangre. Eso me estremeció un poco—. —Le cacheteó bien fuerte—. Ese fin de semana se estrenaba una muy popular donde súper héroes formaron una alianza para derrotar a un malévolo villano morado que amenazó con convertir en polvo a la mitad de la población del universo. —Saltó Samuel. —¡Moriatur! Eso por bonito. —Explícame, ¿por qué trataste a Cristian de esa manera? —¿Y ella acaso no lo es? Se refería a una vez hace años donde un señor se me acercó con la grandiosa oferta de un set completo de discos de una serie que para ese entonces era mi favorita. —Porque a él le desagradan las joyas. Lucía tenso, su mirada estaba entremedio del suelo y hacia adelante. Reveló que si la dicha te tocaba, salía un hermoso caballo blanco del establo. Kevin era alto, y apuesto fuera de sus locuras, pero fue complicado imaginarlos como pareja. Se llamaba Gabino. Dominaba el inglés como cualquiera del país, pero con un leve acento de su lengua nativa. ¿Hace falta que me moleste? —Abrió la puerta trasera y, en vez de sentarse, se tendió adentro. —Hmm... —Ethan se quedó pensando. —Se enfermó mi bebé. Nos percatamos que quien venía era Lindsay. Salimos. —Se soltó de su tío y enseguida sujetó su espada con ambas manos—. —No quiero que Arya nos abandone, pero qué puedo hacer. —Juliana comenzó a llorar —. —Se preocupó—. —No pude evitar sonreír. Entré en la empresa y a los pocos días adquirí esa misma mentalidad. No puedes negar que tienes la cabeza hueca. ¡Este es el mejor juego del mundo! —Ah... Bueno... activar armamento. Fue complicado porque había demasiadas rubias. —Buen trabajo, Lily —me agradeció la amiga—. Sin dudas de apariencia se llevaba un cien. —Nunca. No tenía rumbo. El que estaba a mi lado, observaba como los otros tres practicaban. Nada original, pensé, pero ninguno de los chicos poseían completamente todas esas características. Que ninguno había traicionado el amor que se sentían. —¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? —¿A qué te refieres? Era un simple colchón sobre patas de madera. Les llevé a unas mujeres y regresé a la mesa. ¿Estás en la universidad? Mientras bebía el delicioso batido, conté hasta cinco empleados de esa área. What are some restaurants close to Harlem Lodge? La policía se encargó de introducir la gota que derramó el vaso. —pataleó Arya. —Es la declaración oficial. —Una empresaria de donde trabajo, tiene hoy una fiesta de piscina. —Ya veo... ¿cuál es tu nombre? Mientras su madre terminaba de arreglarme el cabello, ella me pintaba las uñas. Aparentaba tener entre veinticinco a veintisiete años de edad. —Era el nombre de mi madre. Ese señor era increíblemente famoso. Sostenía un inmenso mazo. —Oh... Solo tenemos treinta y cinco. —Deslizaba su dedo sobre ellas para resaltar las mejores cualidades. Le gritaban lo mucho que lo amaban y admiraban. No sabes lo mucho que se esfuerza. Oye, Elly —le gritaba—. Detallaban habilidades y armamentos. —¿Me esperabas? —Seguro recoge basura en el segundo. —¿Dónde cometí el error para que llegáramos a esto? —Dependerá de las atenciones que reciba. Arya se decidió por una barra de chocolate con nueces. —Me paré del sofá. —sugirió hablar con alguna chica del edificio. Guerrero, México. Al final, buscó en su teléfono y descubrió que había otra función a las ocho de la noche. Revisé la cuenta de banco y me percaté que solo me quedaba dinero suficiente para cubrir los gastos de comida y taxi para la próxima semana. —Reímos. Antes de que él fuera a notar que lo miraba, me concentré en llenar los vasos con agua del grifo. Arya se hartó de Darkasfuk y se fue sin mirar atrás a sentarse en un alejado banco. —rogaba a que aceptara. Filtros ... Mezcla Láctea Ideal Amanecer Lata 395 g Pack 6 unid. Como era el quinto nivel entraba más aire por las ventanas. —No... es que... —¿Mueres por ver la película y vine a molestarte? —Gracias a la revistas, sabía mucho sobre vehículos. Cuando Kevin puso la canción que buscaba, caminó varios pasos hacia adelante con el micrófono en mano. Esa noche recibió la llamada de su novio donde, no solo conoció la magnitud de sus regaños, le demostró inseguridades que la terminaron afligiendo. Era tan lampiño que en su pecho y estómago, no tenía ni un solo vello. Descubrimos que la amante de Nicolás, trabajaba en el mismo edificio que nosotras. Se peinaba el cabello canoso hacia adelante para ocultar donde ya no le quedaba. Solo le concedió comprar barquillas, y eso pedimos todos. Solo buscaba disfrutarla por un fin de semana para tirarla a un lado, como suelo hacer con otras. Deseabamos una segunda ronda en la cabina, pero no quería que nos metieramos en problemas. Mi único compañero era Luis, pero solo nos veíamos los primeros minutos al llegar y los últimos al salir. Unos minutos después, llegamos a una calle súper transitada. Casi al minuto, se armó de valor y por fin me miró a la cara. Capítulo cinco: Mansión, piscina y unas bebidas Estaba en la fiesta de piscina de Lindsay Monroe, la amante de mi vecino Nicolás. Qué fastidio, ya quiero volver a la universidad, quiero recuperar mi vida. —No te he pedido tu opinión, así que cállate. —Hmm... —Se las volvió a poner. Su mano estaba toda sudada. Un lado de la pantalla, mostraba la parte trasera de la camioneta en donde ella regresaba a su hogar. Los Topos fueron enviados al lado perdedor donde esperarían a quien iba a ganar de entre Anger y Caostotal. En el primero estaba la cafetería general, donde otra compañía se encargaba de esa. Él me evadía mirando hacia el suelo. —Se puso nervioso. Como nunca se enferma, tiene años sin renovarla —reveló avergonzada por su descuido. Ahí Kevin se enteró que Lindsay nos había pagado, y me ayudó a convencerlos. Me senté y cubrí la otra oreja para intentar escucharlo. —Santo cielo... —Tía casi perdió el aliento—. Vi de teléfonos, gafas, servicio al cliente, incluso uno donde imprimían fotografías a gran calidad. Ella creó dos golems que fueron golpeando al cocodrilo. Al ser enfrentado, no pudo tolerar el contacto visual y miró hacia el suelo muy nervioso. —Cada ciertos segundos, las estrellas se iluminaban al mismo tiempo y luego parpadeaban a un ritmo que me pareció simular los latidos de un corazón. Al estar repleta, esperamos por un espacio para estacionarnos porque el chófer insistió que su etiqueta le prohibía desmontar pasajeros en medio de la calle. Arya era impresionante; iba a gran velocidad hacia los bordes de esas piscinas y daba varias vueltas en el aire antes de regresar. —Obviamente para dejarles todo a ustedes. Solo uno estuvo algo flojo y hasta se cayó cuando intentó una de las barras. Deberías acompañarme. Ya no podré asistir al evento de princesas. Sabía el historial de burlas, como ellos habían humillado a Percy. Me duché y, mientras me preparaba, tía llamó un taxi. Al mirar sobre su cabeza, me llamó la atención ver que tenía trescientos puntos de vida, en vez de los típicos cien. Tenía un montón de fotografías de playas, platillos y la naturaleza de esas islas. —El marido de Lindsay. —Se preocupó—. Estuvo analizando que hacer. Lo miraba mal, sin atreverse a pronunciar una palabra. —Pues él es uno de los más galanes de esta empresa. Cada vez que pensaba en Arthur, no podía evitar sonreír. —¡Julio, qué te he dicho sobre llamarme así! Puedes irte. —Tengo una idea. Si quieres averiguar si este mismo producto tiene un mayor descuento en otra tienda, consulta la categoría 'Supermercados'. —Exacto. —¡Cállate! —Una vecina. No respondía o abría la puerta. Gabino estuvo entre la vida y la muerte. Luego notamos como la recepcionista corría hacia nosotros. Anastasia venía a su lado—. —¿Ah? —Volvió a concentrarse en teclear. Al salir del centro de la ciudad, lo miré a la cara. Mi reacción le hizo sentir incómodo, y mejor se fue a patinar. Decidí seguir atacando. Su pregunta me hizo recordar que, gracias a los nervios que Lindsay me provocó ayer, hice que él trabajara de más. —Sí. —Me sonrió. Quiero verla contigo, ¿puedo? Me encantó que tenían música clásica. ¿Usted siguió sus pasos? Me fui a entregárselo. —Me pasó el control remoto. Eris le exigió a Anastasia que no la provocara. Como me sintió nerviosa, decidió no decir otra palabra y únicamente disfrutamos del paisaje mientras caminábamos. —Tía, ¿por qué él se comportó así cuando supo que ocuparía el empleo? Me colocó una toalla alrededor del cuello y me pidió inclinar la cabeza hacia atrás. Imaginé que lo ignoró porque le causaba pena pedir permiso para entrar. Ve toma un buen baño caliente y acuéstate temprano. Nació con “Codigic Natural”: una misteriosa naturaleza que le otorgaba una gran armonía con la “Energía Natural”, que era el combustible para los “Codigic”; nombre de los poderes. Arthur se quedó observándolos mientras se alejaban. Cuando terminé la secundaria, entré directamente a la universidad y luego a la empresa. ¿estás demente? El chófer aceleró para llegar lo antes posible. Continuó acercándose hasta besarme. U, una que esperaba desde hace tiempo... se trata de... de... —Sudaba como nunca. Cuando llegó el segundo indicado, se tomó la fotografía y apareció en una esquina de la pantalla. —Algo así. —¡Pero ¿qué te había dicho, Lily?! Lácteo Amanecer Bolsa 900 ml. —Eres un loquito. Mientras me colocaba el cinturón, mi hermano regresó y, para molestarme, también como despedida, me apretó la nariz. 2. —¿No les avergüenza ser inútiles? Lo que hice hace poco fue un favor. —Hora de buscar a la Lindsay... —me susurré. —grité contenta y lo contesté—. Había tiendas de ambos lados de todos los tipos. Llegó y me saludó con un abrazo y beso en la mejilla. Le lancé una de veneno, pero no presentó ni una clase de efecto. El primero sería Smashers contra los Topos. Además, ya me establecí aquí. —Se fue empujando los cubos. Ese pobrecito está borracho. —No podía dejar de sonreír alegre. —¿Quieres galletas horneadas? Ahí me enteré de una llamada perdida de Arya de hace veinte minutos. Compra ahora en línea y disfruta. ¿Cómo te atreviste a meterte con mi marido? —¡Gabino! Gracias por traerme. Evadió contestarme, elevando el volumen de la televisión para distraerse con el campeonato. En ese entonces veía ese tiempo como una inversión, pero al pasar los años empecé a cuestionarme si en realidad no fue un desperdicio. Vestía con unas chanclas, pantalón corto marrón pastel, camiseta azul marino y gafas de sol. —Buena suerte. En la mesa de sofá, había un equipo musical de dos bocinas. Jamás me cruzó por la mente que lo encontraría en ese lugar. La modelo de portada no está asociada con Leen iO, o esta historia. Ay, no sabía que pensar. Ya faltaban sesenta segundos. Se lo había llevado para jugar con él haciéndole monerías para hacerlo reír. —Ni loco vivo allá, me deprime estar encerrado. Todos los derechos reservados © Catalogosofertas.com.pe 2020 |, ${'Más ofertas para %query%'.replace('%query%', '“' + slotProps.state.query + '“')}, ${'Más folletos para %query%'.replace('%query%', '“' + slotProps.state.query + '“')}, ${'Más tiendas para %query%'.replace('%query%', '“' + slotProps.state.query + '“')}, Sixpack mezcla láctea ideal cremosita lata 390g. Lado de ganador: W.A = Smasher contra Darkasfuk. Llegamos al tercer nivel. —Guau, quién diría que te atraía ese género. Había sacado unas revistas para despedirlas. Nosotros tres estuvimos impacientes por saber noticias. Con ellas, eras capaz de visualizar personajes, elementos, objetos y edificaciones, integrados a la realidad como si en verdad existieran. —No lo soporté más y le grité—. —¡Maldición! —Hmm, lo tienes reseco y algo enredado —explicó. Le noté como su expresión cambió de sonreírme a mí, a esa mirada de detesto y odio. Tuve que soportarle una charla sobre los peligros de andar de confianzuda. —Se rieron aún más. —¿De verdad, tía? —¡Qué rico estuvo! Solo hubo una que no pude dejar atrás. —Colgué y apagué el teléfono. —Fue a su bolsillo y extrajo un sorprendente rollo de billetes—. Entré en la ducha y enseguida me percaté que el grifo no mostraba información sobre la temperatura del agua. A la derecha de Ethan, había tres asientos reservados para los integrantes de Darkasfuk que no participarían. —Qué me importa, me iré de aquí. El taxi nos dejó frente a las grandes puertas de barrotes dorados. Espero que la hayas disfrutado tanto como yo al escribirla. Estoy más que segura que se llevarán de maravilla. Compramos ensaladas de verduras con batidos de mango y melón que tenía trozos de banana flotando. —¡¿Y el bebé?! En las paredes tenía pinturas de paisajes de otoño. —Ahora transfórmate en un dragón para que botes fuego —le aconsejó Owain. —Se paró y me sentí apenada—. Me impresionó que su timidez le permitió escapar un poquito de impresión y el diminuto asomo de una sonrisa. Estaba tan débil que se tambaleó hasta colisionar contra la puerta de su hermana. Vestía una blusa roja con pantalón negro. Su encantador perfume se había adueñado de la oficina. —¡¿En una hora?! —le pregunté y asintió con la cabeza. —Hmm... —Por eso hasta pena me causó enfrentarlo. —Buen trabajo, doctor. Estuve atenta a que nadie tuviera los ojos encima de mí antes de regresar a la mansión. Esos Darkasfuk absolutamente debían ser despreciables para ponerlos así. De ahí no ocurrirá algo más que no desees. Ni aunque lo intentara. La masa era un poco similar a los postres llamados Tres Leches. Salí sin mirar atrás. —Lily... —Le preocupaba—. Encima de ella traía dos vasos con cubos de hielo. Cada grupo tenía treinta segundos para tomarse cinco fotografías. Hasta ahora solo me quejo de los audífonos. Eres la mejor. —Le sentí actitud de presumida. Retírese por favor. Me salvaste la vida. —Cambió uno por otro de guacamole—. Gracias a que me aferré de ti. Al alcanzar la primera luz roja, preguntó que género musical deseaba escuchar. Se cree la gran cosa, rubia estúpida empleada de cubículo, que solo consiguió valor en la sociedad por casarse con un viejo desquiciado. —preguntó fastidiada. Arrancó hacia la calle de la derecha. La manera en que sanaré, será transfiriendo mis propios puntos. Qué envidia. Así lo conocí y aprendí a querer. Lo más impresionante fue que derrapó la patineta por un rectángulo de concreto y, justo cuando lo terminó, saltó y cayó en el siguiente pasamanos.